Google busca 300 viviendas para sus empleados
Google es una empresa de búsquedas por Internet, una empresa de publicidad y, últimamente, también una empresa de vehículos autónomos o sin conductor ¿Y una inmobiliaria?
Google dijo hace unas semanas que pretendía comprar unas 300 viviendas prefabricadas modulares. Sus planes son los de ubicar las casas en los terrenos que posee en Mountain View y ofrecérselos a los empleados como una casa temporal.
No es ninguna novedad el hecho de que hay algo de crisis en la capacidad de adquirir una vivienda en San Francisco y el área de Silicon Valley. Debido a las difíciles condiciones geográficas de la zona (terremotos, orografía, etc.) la moda, y la tradición, los pocos inventarios de viviendas en la zona normalmente consisten en edificios bajos.
Dos décadas de boom tecnológico (con un par de burbujas en medio de ellas) ha generado un repunte en el empleo, una creciente población, riqueza y más empresas que quieren edificios para sus oficinas.
Dadas todas esas barreras estructurales y logísticas para construir, es a menudo difícil para los mercados poder ofrecer lo que la gente demanda. En 2015, San Francisco creó 4.100 nuevos apartamentos – o uno para cada 204 personas en la ciudad. Por el contrario, Seattle ese mismo año añadió una nueva unidad para cada 48 residentes.
Las limitaciones inmobiliarias de la zona están generando retos incluso a las compañías más inteligentes. Y es muy difícil ocupar las vacantes cuando los contratados no tienen dónde vivir si tus salarios no cubren los precios de la vivienda. Y la otra opción, reubicarse o expandirse a otras zonas más económicas, podrían no ajustarse a tu estrategia.
Sabemos que las empresas de crecimiento quieren estar en el centro de la acción, lo que implica, ciudades o grandes áreas metropolitanas donde se reúnen las empresas.
Las soluciones podrían estar en el pasado
La solución podría estar en volver al pasado y empezar a facilitar la vivienda a los empleados. A finales del siglo XIX y primeros del XX, las empresas manufactureras, mineras o del ferrocarril construían ciudades que incluían viviendas para los empleados. Al hacerlo así, las empresas tenían trabajadores en áreas poco desarrolladas y los controlaban mejor.
Al avanzar el siglo XX, las ciudades empresariales se abandonaron y las empresas dejaron al mercado que respondiera a la demanda. Sin embargo, en los últimos años, hemos empezado a ver que el mercado no puede siempre facilitar una vivienda lo bastante rápido o lo bastante barato.
En Dakota del Norte en los últimos diez años, un boom en el fracking petrolífero disparó los empleos en zonas escasamente pobladas. Cuando el sector inmobiliario no fue lo bastante rápido, las empresas construyeron barracas modulares y prefabricadas.
El norte de California no es como Dakota, pero la necesidad de vivienda es similar. Las empresas se están dando cuenta de que las dinámicas en el mercado inmobiliario no les permiten a ellos sentarse y esperar.
Si operas en una zona donde el coste medio de la vivienda está en las siete cifras y no hay construcción nueva, necesitas ayudar más a tus empleados para que encuentren vivienda.
El dinero no es la solución para Google
Palo Alto, una ciudad dormitorio de estudiantes está en el epicentro del boom tecnológico. En los últimos años, la Universidad de Stanford ha ampliado sus esfuerzos para facilitar vivienda a sus profesores que, de otra manera, no podrían permitirse vivir cerca de los laboratorios y clases donde trabajan. Por todo el país se están imponiendo las viviendas para empleados.
Podrías esperar ese tipo de problemas en empresas que pagan poco, pero no en los empleados de las grandes corporaciones. Google podría aumentar los salarios en un nivel que permitiera a sus empleados encontrar la vivienda que pretenden. Pero eso se comería los beneficios y aumentaría el problema. Poner en el mercado personas con más dinero sólo generaría más inflación.
Otra opción sería contratar personas en otras partes del país. Algunas empresas tecnológicas están haciendo precisamente eso. Sin embargo, la tendencia incluso entre las firmas de tecnología es concentrarse alrededor de una sede central. La nueva sede de Apple en Silicon Valley tiene 2,8 millones de pies cuadrados de espacio.
No hay duda de que Google preferiría invertir su tiempo y su dinero en cosas que impulsen su negocio, como los coches sin conductor o su algoritmo de búsqueda. Sin embargo, las empresas enfocadas al talento deben centrarse en reclutar y mantener a las personas que harán que el negocio tenga éxito.
Para las empresas que pretendan mantener sus operaciones en lugares donde la vivienda es cara y escasa, el desarrollo inmobiliario podría convertirse en una forma de competir.
Original por Daniel Gross en strategy+business el 20 de junio.







