El futuro demanda edificios que trabajen para los empleados
“Los empleadores sólo pueden crear los mejores edificios para su plantilla si pueden anticiparse a las tendencias del futuro y a cómo responderán a las necesidades de las personas para trabajar”, afirma Carissa Kilgour, Directora de Innovación y Estrategia en Centros de Trabajo.
Para 2025, cerca del 75% de los trabajadores serán millennials (esos nacidos entre 1980 y 2000). Los millennials quieren autonomía y tener una opción real de elegir sobre cómo, dónde y cuándo trabajar (fuente: Deloitte); las empresas deben reaccionar a esto.
«Ya estamos viendo a los millennials moverse hacia las posiciones de liderazgo en algunos sectores tales como la tecnología.»
El reto para las empresas es considerar cómo los espacios de trabajo físicos se acomodarán a los diferentes modelos y hábitos de trabajo, pero no sólo de la nueva generación de empleados, sino la de todos los trabajadores, incluyendo los autónomos (freelance).
¿Cómo deben adaptarse los entornos de trabajo?
Muchas compañías necesitan considerar si su espacio de trabajo responde a este deseo de mayor autonomía y elección.
En algunas organizaciones, ya hemos visto un movimiento hacia el trabajo basado en la actividad, donde el espacio de la oficina está diseñado para las tareas específicas de un empleado.
El edificio debe utilizar el espacio para animar y facilitar la colaboración o la concentración, por ejemplo.
¿Cómo podría el empleo autónomo afectar al lugar de trabajo en el futuro?
Cada vez más, las empresas se apoyan en el trabajo de los autónomos para acceder a las habilidades y la experiencia globales de manera que ellos, como empleados, tienen más flexibilidad sobre su base de costes en este entorno de rápido cambio.
El compromiso y la cultura del empleado pueden suponer retos cuando llega la hora de obtener los mejor de nuestro talento, lo que significa que podría haber una necesidad de cambios en las costumbres organizacionales.
Todo el mundo, tanto si son empleados fijos, como si son temporales o autónomos deben sentirse bienvenidos y parte del equipo. Esto significa que el espacio físico necesita adaptarse a una fuerza laboral variable, flexible, y and contingente en una forma inclusiva.
¿Cómo pueden los edificios reflejar el cambio que se necesitará?
En los próximos 20 años un tercio de los empleos en Londres corren el riesgo de ser innecesarios debido a la tecnología.
Los edificios del futuro deben tener espacios que reflejen los cambios de habilidades. Habrá más trabajo sobre resolución de problemas, creatividad y colaboración sobre ideas.
«El edificio correcto simplificará las cosas para que un empleado haga su trabajo.»
El espacio debe facilitar que la gente, las máquinas y la tecnología trabajen juntas. Veremos más áreas creadas de forma interna alrededor de, por ejemplo, la realidad virtual o el modelaje en 3D.
La oficina del futuro debe ser innovadora, creativa, flexible y moderna.
¿Pueden los edificios reducir el estrés ahora y en el futuro?
El ritmo de cambio tecnológico y de adopción significa que nos movemos a un modelo de siempre ‘en marcha’ que resulta en un creciente nivel de estrés. El ritmo de vida no ayuda por todas las cosas que afectan nuestro espacio mental en el trabajo y en casa.
Los líderes empresariales y la función de RRHH tienen un interés claro en simplificar las prácticas y los sistemas laborales para permitir que los empleados sean más efectivos.
El entorno físico de trabajo no es una bala de plata para reducir el estrés, pero no debemos infravalorar el impacto de un entorno de trabajo sin estrés tiene sobre las personas y el negocio.
Los edificios intuitivos pueden impulsar la motivación y tener un impacto positivo en la productividad.
¿La tecnología actual satisface las expectativas de los empleados?
Al hacerse más intuitiva y conectada la tecnología de consumo, la tecnología laboral va a seguirla. Tanto si se trata de imprimir cosas, enviar facturas o pedir productos para completar un proyecto, la tecnología laboral podría no avanzar al mismo ritmo.
Los que desarrollan las oficinas están utilizando la experiencia de los usuarios para asegurarse de que es fácil de utilizar haciendo los espacios laborales más accesibles para todos los usuarios.
¿Cómo pueden los empleados beneficiarse de los datos inteligentes que se recogen en los edificios?
Hay muchas conversaciones sobre los edificios inteligentes y cómo las empresas pueden beneficiarse del Internet de las Cosas.
La conectividad puede ahorrar a las empresas dinero en servicios de restauración o limpieza porque evitan la sobre demanda de alimentos o servicios.
Los edificios inteligentes también pueden mejorar el impacto sobre el entorno al controlar la luz, la temperatura y los niveles de dióxido de carbono.
Todos dejamos huellas donde vamos y necesitamos pensar más sobre cómo podemos utilizar esta experiencia individual; en espacio, por ejemplo, puede ser utilizado para conectar gente. Podía haber alguien en el edificio, pero no en la empresa con los conocimientos, la habilidad o la experiencia para solucionar un problema o completar un proyecto. ¿Cómo podemos utilizar las huellas (data) para facilitar que los empleados estén en los recursos correctos en el momento correcto?
¿Si todo sale bien, serán las oficinas de hoy algo del pasado?
La oficina como ahora la conocemos no existirá, pero todavía habrá una necesidad de espacio donde los negocios reúnan a la gente. Serán necesario espacios donde el staff, autónomos y otros socios puedan juntarse para colaborar, crear, solucionar problemas y crear relaciones. Las oficinas que utilizamos hoy son diferentes de las de hace diez años y el espacio físico ha tenido que cambiar porque los papeles de los empleados han cambiado.
Escrito por Carissa Kilgour, Directora de Innovación y Estrategia en Centros de Trabajo en Land Securities y publicado en Business and Industry.







