Las claves de los edificios smart de la administración pública
El Internet de las Cosas (Internet of Things o IoT en inglés) no es ya sólo un proyecto para un futuro difuso. Poco a poco se ha ido integrando en nuestras vidas. Piénsalo detenidamente: ¿cuántos electrodomésticos en tu casa están ya conectados a la red y ofrecen nuevos servicios gracias a ello? Como mínimo tu teléfono y tu ordenador, muy probablemente tu televisión… Pero también podrían estarlo el frigorífico, la calefacción, las luces, el lavavajillas y un largo etcétera. Poco a poco avanzamos hacia lo que se conoce como la smart house o casa inteligente, cuya siguiente consecuencia lógica son las smart cities.
Las smart cities ya están entre nosotros
Estas ciudades inteligentes combinarían edificios y calles con un menor impacto medioambiental, energéticamente eficientes y en los que el uso de las TIC permitiría un amplio abanico de posibilidades a sus usuarios. Por ejemplo, con respecto a la comunicación y el feedback con las administraciones.
Así, una población con buen número de smart buildings, redes de transporte eficientes, ciudadanos responsables (smart citizens), y todas las posibilidades de conectividad, accesibilidad y seguridad que nos proporciona el IoT en el mobiliario urbano puede considerarse ya una smart city, ¿no? ¿O quizá falta algo? ¿Qué hay de la administración?
Los edificios smart de la Administración Pública y la E-administración
El trabajo de las administraciones en este aspecto no implica sólo el uso de nuevas tecnologías para convertir sus oficinas en lugares eficientes, cómodos para sus usuarios y en los que la comunicación entre empleados sea total e instantánea. Los edificios smart de la Administración Pública deben centrarse también en la E-administración.
Cuando hablamos de E-administración no nos referimos sólo a la posibilidad de realizar trámites electrónicos, con el consecuente ahorro de tiempo, desplazamientos, papel, etcétera. También al uso de la IoT en la ciudad, la recogida de datos mediante sensores (convirtiendo el espacio público en una smart grid) y la aplicación del tratamiento de Big Data para identificar y resolver los problemas de la ciudadanía. Hablamos de medir telemáticamente las emisiones del tráfico, calidad del agua, disponibilidad de aparcamiento, necesidades de riego en parques y jardines… La lista es inabarcable.
Claves para traer las Administraciones Públicas al siglo XXI
Desde el punto de vista de las administraciones, los aspectos primordiales para abordar esta reconversión pueden resumirse en los siguientes:
- Invertir en la implantación de nuevos sistemas inteligentes. Instalar sensores en la ciudad, renovar el transporte público, y en definitiva aplicar el IoT al espacio común.
- Fomentar el Open Data y la estandarización de formatos de datos, tanto internamente como en el ámbito de las empresas semipúblicas y privadas, de cara al análisis estadístico.
- Impulsar un cambio social a favor del concepto de smart city y sensibilizar a la población con respecto a sus ventajas.
- Apostar por la innovación abierta y la adaptación a lo público de nuevas ideas y proyectos nacidos de las iniciativas privadas.
Las smart cities ya no son un futurible, sino algo en proceso de construcción. Es por eso que debemos estar atentos y expectantes ante las nuevas oportunidades que surjan de ellas.






