Internet of things, o la conectividad de todo lo que nos rodea
Cuando hablamos del Internet de las cosas o Internet of things (IoT por sus siglas en inglés) nos referimos a la multitud de objetos que tienen la capacidad tecnológica de conectarse a la Red. Su importancia es capital en la actualidad porque todos esos dispositivos pueden recoger datos de utilización o conectarse a una red mayor que les permita gestionar edificios inteligentes de forma remota.
Algunos ejemplos de dispositivos con acceso a Internet son los termostatos, sensores, sistemas de iluminación o las alarmas. Recoger, centralizar y evaluar todos los datos que generan estos objetos convierte a las casas en edificios inteligentes. De ahí su importancia, pues estos nuevos edificios pueden gestionarse a un coste menor y minimizan su impacto en el medio ambiente.
Todos estos datos que se recogen en tiempo real y proceden de una utilización verídica del inmueble no tienen precio porque marcarán las necesidades reales del inquilino y permitirán que el propio edificio se adecúe a las demandas del usuario. Dicho de otra manera, el IoT permite que cada vez más aparatos a nuestro alrededor tomen nota de lo que hacemos y cómo lo hacemos y modifiquen, por tanto, la forma en que interactuamos con el mundo.

Internet of things
Es más, la clave del IoT es que cada vez seremos menos conscientes de que interactuamos con ordenadores porque los tendremos incorporados a dispositivos de uso diario. Y esos datos que van a recoger todos los aparatos a nuestro alrededor se conectarán entre sí y se transferirán datos que les permita alcanzar conclusiones sobre cómo deberían operar en base a esa información.
Algunas de las aplicaciones reales que facilitan ya aplicaciones con acceso a Internet son, por ejemplo, Nest thermostat, que permite controlar la temperatura de la casa desde un teléfono móvil, pero que, además, recoge información sobre los horarios del inquilino, las previsiones meteorológicas o los picos de consumo eléctrico en la localidad. El mejor ejemplo sería que Nest podría darte la mejor hora para poner una lavadora en base a todos estos datos.
La tecnología basada en ‘Beacons’ es otro aspecto fundamental del IoT. Los beacons son pequeños dispositivos con bluetooth que se pueden instalar en casi cualquier sitio y que transmiten información a receptores que se encuentren cerca (móviles). Estos pequeños espías pueden dar la información que un padre precisa sobre un niño pequeño o sobre una persona de edad avanzada que se quedan solos en casa.
Por ejemplo, para aumentar la luz en las habitaciones por las que pasa una persona determinada con problemas de visión, el volumen de algunos dispositivos (televisión) o las horas máximas de televisión que puede tener un niño o los programas que puede ver.
Por otro lado, una ciudad que tenga dispositivos de este tipo puede valorar millones de datos sobre lo que realmente interesa a sus ciudadanos o las necesidades reales de una zona en materia de iluminación, seguridad, aparcamiento, tráfico, consumo de luz o gas, etc. en tiempo real y con usuarios no identificados o a los que no molesta.







