Las interesantes posibilidades del marketing inmobiliario con drones
El gurú británico James Dearsley publicó hace ya casi tres años una interesante idea en su blog sobre proptech en la que desarrollaba brevemente la posibilidad de realizar acciones de marketing con helicópteros drones en el sector inmobiliario, una tecnología que el experto cree que el sector debería seguir muy de cerca.
Su post incluía un vídeo de casi una hora de duración en el que se explicaba primero qué es un dron y los diferentes tipos de máquinas voladoras que se pueden encontrar en estos momentos en el mercado, así como algunas aplicaciones en fase beta sobre drones para llevar pequeños paquetes que estaban desarrollando firmas de distribución como la estadounidense Amazon, o de logística, como la alemana DHL o la también estadounidense UPS.
Conviene recordar que un dron es realmente un VANT (vehículo aéreo no tripulado) o aeronave sin tripulación y reutilizable, capaz de mantener de manera autónoma un nivel de vuelo controlado y sostenido, propulsado por su propio motor.
Creados inicialmente por la industria militar, su uso en la guerra de Afganistán los hizo muy populares para el público, que pronto demandó dispositivos para su uso civil, que es donde nos encontramos en estos momentos.
Aunque los drones se están popularizando como se popularizaron en su momento los aviones radio teledirigidos, sus aplicaciones son mucho mayores, pues los primeros drones espías que iban equipados con cámaras de fotos o vídeos ya no sólo pueden grabar, sino que también pueden transportar objetos cada vez más grandes y realizar ciertas tareas peligrosas como cualquier otro elemento robótico.

Drones y marketing inmobiliario
El vídeo de Dearsley ilustra las innumerables posibilidades de marketing que ofrecen los drones en el sector inmobiliario, sobre todo con la idea de que el sector es cada vez más visual y de cómo un dron puede permitir que un potencial comprador vea las cosas que desea ver desde el ángulo que desea verlas.
La idea es poner un dron en las manos de un potencial cliente para que sea él mismo el que mire a través de las cámaras del robot aéreo la situación real de los acabados de un edificio, las vistas desde ciertos puntos de vista o todo lo que desee ver. Incluso, la posibilidad de que lo haga tanto de día como de noche o a distintas horas del día para valorar la luz que entra en el inmueble.
A partir de todas estas ideas, el experto desarrolla algunos peros que pueden darse a la hora de utilizar los drones en las ciudades, tanto técnicos como legales, para mantener la seguridad de los vuelos. También aporta algunas respuestas a las preguntas sobre legislación para poder utilizar uno de estos helicópteros en Estados Unidos y en el Reino Unido, y algunos aspectos técnicos, como la autonomía de vuelo.
Más complicado aún, Dearsley recuerda que hay dificultades a la hora de grabar en según qué sitios, pero termina con la asombrosa idea de si se podría volar un dron por la noche para que los interesados pudieran ver el inmueble en una luz completamente diferente.







