Impresoras 3D. Todo un mundo por descubrir
En el mundo de las impresoras 3D quizás lo importante no sea lo que se ha avanzado en los últimos diez años, cuando su comercialización se ha disparado, sino todo el potencial de crecimiento que arroja para un futuro cercano, debido a las aplicaciones prácticas que se están encontrando para ellas.
Ya hay impresoras 3D en el mercado por 500 euros, pero eso no es lo importante. La clave de este grupo de tecnologías es que se ha popularizado su utilización y ya se ha pasado a una segunda fase en la que los usuarios y mercados demandan soluciones específicas para sus problemas particulares, disparando así la innovación y demostrando que la impresión 3D ha venido para quedarse.
Tampoco hablamos de tecnologías tan modernas, pues se empezó a trabajar en ellas en los años ochenta, aunque su desarrollo exponencial se inició hace menos de veinte años, cuando su precio las ha hecho más accesibles a los usuarios finales. Según datos de Global Industry Analysts Inc. de aquí a 2020, se espera que el mercado global para el sector de la impresión en 3D alcance los 9.000 millones de euros.
Las oportunidades de las impresoras 3D
La impresión en tres dimensiones es un grupo de tecnologías que permiten la creación de un objeto en tres dimensiones por adición o la superposición de capas sucesivas de un material concreto, lo que las convierte en alternativa a otros procesos de fabricación industrial.
De hecho, existen varios métodos de impresión 3D, cada uno con sus ventajas e inconvenientes, por lo que cada uno de ellos tiene mejor encaje en distintas aplicaciones industriales. Las claves que se utilizan generalmente para elegir entre todas las opciones pasan por la velocidad, el coste del prototipo impreso y de la impresora en sí, los costes de los materiales y la capacidad para elegir el color.
Así, por ejemplo, la estadounidense HP, que dispone de su propia tecnología de impresión 3D ‘Jet Fusion’ acaba de inaugurar un laboratorio en Oregón (EE.UU.) para probar nuevas materias primas en polvo para sus impresoras y obtener retroalimentación en tiempo real de los ingenieros.
Para HP, la fase de desarrollo actual de la tecnología pasa porque los materiales que pueda utilizar su ‘Jet Fusion’ sean los más indicados para los distintos desarrollos potenciales. Por eso, HP trabaja con firmas de materiales como Arkena, Basf, Evonik y Lehman & Voss.
Por otro lado, la automovilística Ford, está realizando pruebas de impresión de piezas de coche de gran tamaño con impresoras 3D. Su objetivo es hacer más eficiente la producción de prototipos o componentes en pequeñas cantidades para la personalización. En un futuro cercano, estas tecnologías podrían permitir fabricar piezas más ligeras o agilizar el proceso de diseño (maqueta) y prueba de nuevos componentes (prototipo).
Impresión 3D y el sector inmobiliario
En cuanto a las aplicaciones de la impresión 3D en el sector inmobiliario hoy, las más evidentes son las posibilidades de construir viviendas modulares transportando la impresora y los materiales al lugar deseado. Pero no menos importantes son la sostenibilidad por ahorro de costes en mano de obra y transporte, la capacidad de cada usuario de imprimirse piezas (enchufes, tiradores, adornos, etc.) o la biodegradación que permiten algunos materiales para construcciones perecederas o en lugares donde no conviene dejar restos.
El mejor ejemplo se vivió en 2015 en China, cuando la empresa local WinSun construyó un edifico de tres pisos con tecnología 3D. Según la firma, el proceso ahorra entre un 30% y un 60% de residuos de la construcción, y puede disminuir los tiempos de producción entre un 50% y un 70%, así como los costes laborales entre un 50% y un 80%.







