La productividad en la construcción cae por su falta de digitalización
La construcción es una industria que a nivel global mueve 10 billones de dólares. También está atascada en los residuos, recortes laborales y un débil crecimiento de la productividad, todo lo cual implica que el negocio de la construcción está abocado a ser pasto de los robots.
La productividad, la producción económica total de cada empleado, en la construcción ha permanecido sin cambios, en parte por la lenta adopción de las nuevas tecnologías.
Desde 1945, la productividad en la manufactura, agricultura y ventas minoristas, ha crecido un 1.500 por ciento, en tanto apenas ha crecido en la construcción, según un trabajo de McKinsey publicado este mismo año.
McKinsey comparó 27 industrias en EE.UU., incluyendo cuánto gasta un sector en tecnología y cómo de extensivo es el uso de ordenadores en sus operaciones, para crear un índice digitalizado de uno a cien, siendo cien el más digitalizado.
Falto de personal
La brecha tecnológica en la industria de la construcción podría no durar mucho, no sólo porque los robots están preparados para ponerse a trabajar sino porque también los humanos no lo están.
En febrero de 2017, cerca de 200.000 empleos en la construcción estaban sin cubrir en todo Estados Unidos, según la Oficina de Estadísticas Laborales (Bureau of Labor Statistics).
Además, de media, el 98% de los megaproyectos de construcción se salen del presupuesto, según McKinsey. Y en una industria de muchos miles de millones como es la construcción, incluso un mínimo repunte en la eficiencia podría suponer cientos de miles de millones en ahorro, afirma Tristan Randall, un ejecutivo que trabaja con proyectos de drones en Autodesk.
Drones y robots, listos para trabajar
Los lugares de trabajo suelen ser grandes áreas. Eso implica inspeccionar un edificio entero a pie puede llevar días, incluso con una plantilla amplia.
Con los drones, la misma información puede reunirse por un único piloto en unas pocas horas. Las empresas ya han empezado a utilizar drones para controlar inventarios y conducir inspecciones.
“Fui capaz de medir de forma ajustada los volúmenes de inventarios de una de nuestras canteras en diez minutos,” dijo John Davenport, un supervisor en Whitaker Contracting Corporation, que utiliza un sistema de drones realizado por Kespry, una empresa de California. “Previamente, me llevó dos días de estresante trabajo con GPS inventariar esas montañas.”
Utilizar drones para servicios a empresas -como volar un robot para comprobar los inventarios de una construcción o monitorizar la salud de un cultivo o granja– tiene un mercado potencial de 127.000 millones de dólares, según un trabajo de 2016 de PricewaterhouseCoopers.
Más de 45.000 millones son proyectos de construcción. El transporte por drones, por el contrario, tiene un mercado potencial de menos de 13.000 millones, en parte por las regulaciones que autorizan el transporte con drones todavía no están preparadas.
Y no son sólo drones. Los constructores de EE.UU. están empezando a moverse hacia la pre fabricación, donde las casas y los edificios se construyen en empresas por robots. Las casas prefabricadas son muchos más populares en Suecia y Japón, donde el 40% y el 16%, respectivamente de los edificios residenciales son prefabricados, según the Wall Street Journal.
Los inversores toman nota
La mampostería también está siendo robotizada. Construction Robotics, una startup de Nueva York, ha inventado un robot que pone ladrillos llamado SAM100, que ya está siendo utilizado por todo el país. El robot puede colocar 2.000 ladrillos al día, un impulso increíble desde los 400 ladrillos diarios que puede poner una persona, según Philip Kenney de Wilhelm Construction, una firma que compró su SAM100 el año pasado. Eso es un aumento del 400% en la productividad.
En la conferencia Recode’s Code 2017 de mayo, Marc Andreesen dijo que su firma, Andreessen Horowitz, está invirtiendo de forma activa en robots y dijo que están particularmente interesados en impulsar la productividad en la construcción.
“Creo que la oportunidad y el reto para la industria tecnológica y Silicon Valley es para nosotros imaginarse cómo tener un impacto mucho mayor en los sectores de crecimiento lento (construcción, salud y educación) de la economía”, dijo Andreessen.
Pero impulsar la productividad en la construcción no será fácil, advierte Andreessen, en gran medida por culpa de las estrictas normativas tales como las restricciones por el uso del espacio en las grandes áreas urbanas.
Escrito por April Glaser y Rani Molla en Recode.net el 6 de junio.







