Casas impresas en 3D que ofrecen un futuro mejor para todos
El experto en Proptech, James Dearsley, publicó un interesante artículo hace unas semanas en el que avanzaba en una idea que ya había expuesto antes: Cómo las casas construidas con tecnología 3D estaban impactando en la forma en que se construían los inmuebles en distintas zonas del mundo y cómo se estaba convirtiendo, poco a poco, en una corriente más popular.
Del mismo modo, Dearsley se hace eco de algunas de las ideas que apunta Martin Ford en su libro “The rise of the robots” (El ascenso de los robots) premio Business Book of the Year 2015 y de cómo la obra aporta una visión más pesimista de cómo podría afectar la automatización al mercado laboral en el futuro.
Así, el experto indica que está claro que hay algunos problemas muy serios que precisan atención si el futuro tecnológicamente rico que prevemos ha de ser positivo. Enfocarse en el boom de la población, la vivienda y la crisis de alimentos es una cosa, pero el empleo de personas en un mundo cada vez más automatizado, es otra. Las casas impresas en 3D tienen el potencial de ser tanto una enfermedad como una cura para el futuro, y mantener un equilibrio saludable para que la humanidad continúe su desarrollo, será vital.
Por último, Dearsley, comparte algunas notas sobre empresas tecnológicas que están consiguiendo ese objetivo de casar automatización y empleo, como la italiana Wasp, el The Singapore Centre for 3D Printing, WikiHouse o Aquaponic.
Sobre los riesgos que las casas en 3D pueden suponer para el empleo, es evidente que el sector inmobiliario es uno de los que más puestos de trabajo genera en todo el mundo, con datos que apuntan a 110 millones de personas afectadas. Y que la llegada de los ahorros de costes que puede ofrecer la arquitectura 3D aumentará el beneficio de las empresas. Si estos ahorros se reflejarán en el mercado es otra cuestión.
Sin embargo, la tecnología 3D no elimina todos los empleos, sólo los modifica en el sentido de que cambia sus tareas, por eso también impulsa a los empleados a formarse y adaptarse a unos nuevos empleos más técnicos y mejor pagados.
Existen, no obstante, proyectos de construcción en 3D que tienen en cuenta los empleos y la necesidad de mejorar las condiciones en comunidades más desfavorecidas. También, las que tienen el propósito de crear un futuro medioambientalmente más sostenible.
Por ejemplo, el de la italiana Wasp (World’s Advanced Saving Project) que construye casas medioambientalmente responsables y funcionales que se pueden crear directamente en la comunidad. Su idea es crear una casa que cree recursos en vez de utilizarlos.
O el del Singapore Centre for 3D Printing, especialmente diseñado para los crecientes problemas de población en el país-isla, con el objetivo de crear casas en 3D baratas y rápidas de construir para los más desfavorecidos del país.
El proyecto de WikiHouse es parecido al de Wasp y plantea la opción de enseñar a las comunidades a construir los componentes con materiales locales con una tecnología sencilla y de escaso entrenamiento previo.
Por último, el proyecto Aquaponic de la Universidad de Westminster, que consiste en un concepto de casa impresa en 3D ambientalmente responsable que puede crear ecosistemas en miniatura para zonas urbanas, y que recibió una mención honorífica como finalista en la competición ‘Inhabitat’s Biodesign’ en octubre de 2016.







