La armonización de los servicios inmobiliarios con las iniciativas tecnológicas
Como en todo proceso de transformación dentro de un sector, resulta necesario introducir los cambios con la lentitud suficiente para que todos los agentes implicados, tanto los consumidores como las empresas, se adapten al nuevo orden que se acabará imponiendo. En el caso particular del sector del ladrillo, coexisten características comunes y distintivas con respecto a otros sectores.
Para acceder al mercado de los servicios profesionales, los nuevos agentes del mercado deberán superar varios obstáculos. El primero de ellos, tal y como ya se ha comprobado al intentar satisfacer necesidades de otros sectores, como el del transporte de pasajeros y el alquiler de habitaciones y viviendas durante pocos días, es el de cumplir con la normativa existente y los requisitos de acceso impuesto por el regulador correspondiente. Pues ya se ha visto que las startups tecnológicas han crecido a un ritmo vertiginoso en todos los sectores, generando beneficios y puestos de trabajo, y es algo que las autoridades españolas están aprovechando a la misma velocidad.
También cabe destacar la creciente necesidad de las empresas por crecer continuamente, y en muchas ocasiones, además, llegar a prestar sus servicios a escala internacional, con el objetivo de cumplir sus planes de negocio y ser rentables, aunque sigan financiando su expansión a través de diferentes vías. Es decir, se crearán empresas en las que todo el capital proceda de los socios fundadores, empresas que consigan crecer orgánicamente con una limitada inversión inicial y la reinversión sus propios beneficios, empresas que consigan salir adelante con la concesión de crédito en forma de préstamo por parte de organismos públicos o entidades privadas para impulsar financieramente la empresa en las primeras fases y, también, empresas que precisen incluir en su estructura de capital a fondos de inversión e inversores privados para acelerar el proceso de crecimiento y no quedarse atrás con respecto a sus competidores.
Y, por otro lado, en tercer lugar, consideramos también importante el factor humano, que difícilmente podrá ser sustituido, al menos hasta pasado un plazo inestimable, por las máquinas. Los clientes contratan los servicios de una persona: quieren explicarle a un agente, un comercial, un dependiente o, en definitiva, un profesional su problema para sentirse identificados con esa persona que les puede asesorar y, con suerte, poder confiar en su criterio para tomar una decisión. Luego será necesario algo más que algoritmos y robots con inteligencia artificial para acabar con las profesiones de todas esas personas, si bien es cierto que muchas de esas profesiones se transformarán en profesiones ligeramente distintas. Por ello, las empresas pertenecientes a alguno de los verticales de PropTech tendrán que combinar el uso de recursos humanos y tecnológicos para satisfacer las necesidades cada vez más complejas de sus clientes.
A medida que surjan iniciativas que consigan ocupar nuevos nichos de mercado y los clientes empiecen a utilizarlas, aparecerá también una cantidad enorme de pequeños problemas que habrá que solucionar para dar al cliente el producto o servicio con el que se sienta plenamente satisfecho. Luego solo con la implementación de los nuevos servicios será realmente posible analizar la manera en que se están produciendo los cambios dentro del sector.







